La pobreza, los medios, la BUAP

Publicado en StatusPuebla.com.mx el 20 de junio de 206

 

Combatir en serio la pobreza, fortalecer a la universidad para convertirla en punta de lanza del Estado y lograr que los medios dejen de ser una mera correa de transmisión, propia de una república bananera, son tres temas que el nuevo gobernador no podrá resolver en veinte meses, pero en los que puede sentar las bases para empezar a resolverlos lo más pronto posible.

Con la llegada de Luis Banck a la Secretaría de Desarrollo Social, justo a la mitad del sexenio de Moreno Valle, el gobierno hacía un reconocimiento tácito de que el tema más delicado en la agenda social poblana, la pobreza, estaba olvidado. La llegada de Banck y el giro que le dio la administración a su política social “evitaron” un golpe mayor en la materia, aunque sólo los números finales (febrero de 2017) determinarán si el tema será losa o catapulta para Moreno Valle (todo indica que será lo primero). Hasta ahora, es un asunto que el gobierno evade y que sus plumas son incapaces de frenar porque los datos duros muestran que, sencillamente, las cosas se pudieron hacer mejor. Es un aspecto que a los morenovallistas les incomoda porque les pega en el orgullo más profundo: esa catástrofe de pobreza los equipara con Marín y compañía.

Para salir del desastre no hay recetas fáciles. Harán falta programas que cuenten con el respaldo del gobierno y de la oposición estatales. PROSPERA y todos los programas federales no sirven. Son gancho que lucra política y electoralmente con la creciente miseria de los ciudadanos, pero son insuficientes para mitigar los estragos de políticas económicas delictivas. Por eso, Gali podrá hacer mucho en el tema si deja de lado discursos vacuos (como los de su campaña, en los que no ofreció una acción concreta a desarrollar) y se centra en objetivos reales basados en el tiempo que estará al frente del Estado, y en lo que su partido y otros grupos políticos lo dejarán hacer. La ecuación es simple: sentando las bases para un combate eficaz, Gali habrá aportado muchos más que sus antecesores.

Por lo que toca a los medios de comunicación, el problema no se agota en los convenios de publicidad del gobierno del Estado con ellos. La transparencia obliga a conocer los medios con los que se tiene convenio y a explicitar el parámetro para otorgar un convenio mayor o menor, pero el reto es mayor: Gali tiene en sus manos la posibilidad de fortalecer a los medios en Puebla con un modelo más cercano a la BBC y más lejano a “Puebla Comunicaciones”.

¿Tendrá Gali la voluntad política de crear un sistema de información veraz e independiente, financiado por el Estado, y desterrar la práctica priista –seguida por el morenovallismo- de fortalecimiento de garrotes electorales con careta de medios de comunicación?

Ser más cercano a la BBC significaría reconocer que los medios de comunicación poblanos – y sus periodistas tlacoyeros y memeleros- están rebasados en los tiempos modernos. La relación entre los medios y el gobierno no puede seguir basada en la transmisión de información en comidas cenas, bares, restaurantes y prostíbulos a cambio de dinero o convenios. La venta de “tlacoyos”, pues. Leer a los columnistas allegados al poder para conocer la información que el gobierno quiere transmitir es propio del siglo XIX, pero no de una democracia moderna.

Asimismo, la creación de un sistema de medios plural orillaría a la oposición a dejar de lado a sus golpeadores profesionales con la careta de medios de comunicación. Serían innecesarios y serían, como son hoy, indeseables.

Por último, la BUAP puede ser la bandera cultural y de desarrollo del Estado.
Después de dos rectores con ansias de protagonismo político, la llegada de Alfonso Esparza era vista con escepticismo. Sin embargo, el bajo perfil político de Esparza ha ayudado a que la Universidad deje de ser catapulta política del rector en turno.

Empero, la preocupación que muchos vemos es que la BUAP se encuentra en una posición débil respecto del gobierno del Estado, pues el gobernador ha insistido en someter a la universidad a sus intereses.

Por eso, la llegada de Gali –aunque sólo sea por menos de dos años– será esencial si logra consolidar una universidad que termine siendo emblema de un Estado y no rehén de un grupo, cualquiera que éste sea y cualquiera que sea el beneficiario.

Tres aspectos pueden ser claves en esa consolidación de la universidad como bastión del Estado: 1) que su presupuesto sea mayor al actual y que sea fijo en relación con el PIB estatal; 2) la creación o el fortalecimiento de sus plataformas de difusión de información y comunicación: televisión digital, sistema de noticias universitario y radio BUAP; y 3) que la universidad sea el eje cultural del Estado.

Ello no solo se logra con conciertos, sino con una política de difusión de obras, de apoyo a grupos culturales de distintas corrientes, con festivales culturales, con la creación de premios que reconozcan obras o artistas de talla internacional, así como con una política de becas y de investigaciones que se interese en la cultura poblana, mexicana y mundial, entre otras cosas.

Por ésto y otras cosas, Gali puede hacer poco en veinte meses, pero puede aportar mucho; incluso mucho más que su hasta ahora mentor.

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