La BUAP distraída

El ranking de Shanghái de Universidades 2017 fue publicado la semana anterior.

Este ranking (http://www.shanghairanking.com/ARWU2017.html) tiene como parámetros de medición: la calidad de los alumnos (si han obtenido premios importantes), la calidad del profesorado (sus premios y su investigación) y la calidad de los artículos publicados por los investigadores de la universidad, todo ello de acuerdo a las características propias de la universidad.

Para cualquier rector de una universidad seria, un ranking de este tipo es importante para saber cuál es el estado por el que atraviesa su universidad, más allá de los caprichos metodológicos propios de estos ejercicios.

Sin embargo, al rector de la BUAP estos temas no le interesan.

Mientras que en los países pertenecientes a la OCDE se discutía el referido ranking y la preocupante situación de las universidades iberoamericanas, Alfonso Esparza estaba y está ocupado en temas políticos.

El rector de la BUAP está centrado en su reelección. Unos dicen que por dinero, otros que por ambición y otros dicen que por ambas cosas.

En su cabeza no hay lugar más que para pensar en cuatro años más al frente de la universidad.

La semana anterior, en su mente existían los eventos masivos (la apertura de un gimnasio remodelado o un evento masivo que diera inicio a su campaña por un periodo más al frente de la BUAP), pero lo académico ni por asomo fue abordado por el rector.

¿Qué dice el Ranking de Shanghái en relación a la BUAP?

Nada nuevo, porque no aparece en él.

En otras palabras, no se encuentra ni siquiera entre las 800 mejores universidades a nivel mundial.

¿La situación es preocupante?

Sí lo es, aunque no sólo para la BUAP, sino para la mayoría de universidades mexicanas. No obstante ello, para el rector Esparza ese tema no es tema.

A pesar de ese desdén, la realidad muestra una universidad con un presupuesto enorme y con resultados muy mediocres. Ser una universidad de calidad tiene como presupuesto aspirar a serlo, y eso es exactamente lo que se le puede reprochar al a BUAP de Alfonso Esparza: parece no querer ser una universidad de élite, aunque por su presupuesto y su tamaño podría lograrlo.

No todo es responsabilidad de Alfonso Esparza, cierto, pero lo más preocupante es que los temas académicos no estén ni siquiera a discusión en la universidad pública más importante del Estado. En su reelección, lo académico se reduce a palabrería. Su idea de universidad es la de una gran constructora que edifica aulas y remodela espacios. Sus alumnos, sus profesores, los proyectos de investigación, no están en la agenda de Alfonso Esparza.

En otras palabras, la universidad más importante del Estado no tiene rumbo ni transita sobre un sendero correcto.

Duele decirlo, pero la BUAP naufraga en un mar de mediocridad. 

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