Café Society.

Gran película de Woody Allen.

Un buen guión, una historia simple, conocida, pero en todo momento melancólica.

Resalta la actuación de Jesse Eisenberg, quien vuelve a estar bajo las órdenes de Allen después de la desastrosa “Para Roma con amor”. En esta ocasión, Eisenberg demuestra que es un actor que puede llevar muy bien los guiones de Allen, en los que hay un tanto de esquizofrenia, diálogo interno bipolar y nerviosismo a flor de piel.

Luego de películas en las que las ciudades (París, Roma, Barcelona) o los personajes (Blue Jasmine) resaltaban, Allen construye una película a partir de la historia más simple de todos los tiempos: el amor no correspondido.

Con una dirección espléndida, Allen se decanta por mostrar las consecuencias de las decisiones. La eterna batalla entre los sueños perdidos y la realidad a partir de las decisiones tomadas. Una vez más, Allen muestra que la realidad supera a los sueños, aunque estos nunca dejen de serlo.

El final es claramente un final de Allen que recuerda a Annie Hall, por ese sabor agridulce entre lo que es y lo que pudo ser, entre el amor perdido y la felicidad por construir.

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