La historia no tiene pierde: Mariano González se empecinó en bloquear la construcción de una nueva central de abastos.

Tenía razón en el fondo, pero no en la forma: su capricho y una dudosa estrategia tuvieron como resultado una condena de 500 millones de pesos que el Estado de Tlaxcala debe pagar.

Cinco años después, González Zarur admite dócilmente que el Estado debe pagar.

Los perjudicados son los tlaxcltecas: 500 millones menos y sin central de abasto.

Y también pierde Marco Mena: empezará su gobierno con una deuda que no es culpa suya, pero que deberá pagar.

Aquí hay gato encerrado. 

Todo indica que hay contubernio de altos vuelos. 

Lo importante es saber si Mena lo sabe, lo supo o lo consintió. 

He ahí la cuestión.

Anuncios