Texto publicado en 24horaspuebla.com y en

Statuspuebla.com.mx el 5 de junio de 2016

Las críticas a Moreno Valle salen de heridas que supuran o de análisis que sopesan la conveniencia de sus obras y el costo de las mismas.

Sin embargo, las opiniones pueden estar más o menos sustentadas. Lo importante es que la realidad muestra un gobierno saliente que deja, al menos,  tres deudas grandes. El nuevo gobernador deberá sentar las bases para superarlos. No los podrá resolver. El tiempo que gobernará es mínimo y la monstruosidad de los problemas no se soluciona con recetas fáciles .

Gali puede dejar su huella en tres temas:

1) La pobreza: el problema más importante es responsabilidad de gobiernos priistas y también, en menor medida, de Moreno Valle. Cualquier discurso triunfalista palidece por los millones de pobres que viven en la entidad. Gali debe mostrar que quiere resolver el problema. Un pacto político o un programa de largo aliento dirán más que cualquier programa cortoplacista, de los cuales está lleno el cementerio de las buenas intenciones en Puebla. Ninguno de ellos ha sido eficaz. Gali puede elaborar un programa que sea catapulta para resolver un problema que afecta a todos, aunque muchos lo ignoren.

2) La relación del gobierno con los medios. A nadie conviene la dinámica de medios que existe en Puebla. Ellos son esclavos y zánganos del gobierno en turno. Si Gali quiere que Puebla sea una democracia, los medios tendrán que jugar un papel distinto. Mantener la lógica de convenios implantada con Moreno Valle no beneficia a nadie. Ella incentiva el surgimiento y mantenimiento de periodistas tlacoyeros o memeleros (Vargas Llosa dixit). Además, provoca que los resentidos busquen cobijo en las arcas de los demás partidos. Un círculo vicioso. Los medios deben hacer su parte: dejar de vivir sólo del gobierno o de los partidos que los mangonean (claro, los zánganos no están dispuestos a ello)

3) La BUAP. La Universidad más importante del Estado necesita que el gobierno sea aliado y no patrón. Su autonomía está perdida por una serie de circunstancias (gobernador fuerte y ansia política de sus exrectores). Dos ejes son clave para el fortalecimiento de la universidad: mayor presupuesto y menor injerencia del gobierno del Estado en la Universidad. La sociedad agradecerá que Gali deje de utilizar la BUAP como instrumento político. No porque la universidad deje de ser política, sino porque debe dejar de ser rehén

Gobernar sin magia

Al ganador de esta noche se le debe exigir mucho, pero considerando los tiempos en que dirigirá la barca de un Estado con millones de pobres y con enormes carencias que requieren solución.

El próximo gobernador poblano comenzará a dirigir las riendas del Estado en 2017 y, paradójicamente, ése será el único año que gobierne a plenitud.

Dos factores son clave:  el presupuesto de 2017 y la elección presidencial de 2018.

Quien gobierne durante 2017 ejercerá un presupuesto aprobado por un Congreso que le es ajeno y propuesto por Moreno Valle. La clave para que pueda gobernar en serio será la coordinación entre la administración saliente y la entrante; sólo con coordinación se puede aspirar a un 2017 con obra pública,  sí, pero con algo más que eso.

Con el 2018 vendrá la turbulencia política de la elección presidencial y el ganador de esta noche no tendrá demasiado espacio para brillar. Será, como nunca, un administrador. Su papel primordial será de garante de las elecciones locales y federales. Su función clave será la de mantener un Estado sin incendios políticos y sociales.

Ante este panorama, parece que se ha elegido a un gobernador diminuto. La realidad es que, después de los últimos dos lustros, el nuevo gobernador puede pasar a la Historia por ser garante de la transicion: no del marinismo hacia el morenovallismo, sino de una Puebla de pobreza a una Puebla de progreso real para todos. No importa la ideología o la filiacion: de izquierda o derecha,  priistas, panistas, perredistas, morenistas o independientes por igual. El mini gobernador será un buen gobernador,  sin necesidad de varitas mágicas y a pesar del corto tiempo de su mandato, si logra gobernar para todos. Sin filias ni fobias. Sin señalar a los “buenos”; sin despreciar a los “malos”.
Ésa podría ser nuestra exigencia principal.
En todo caso, en nuestra demanda está el germen de convertir una minigubernatura en una gran gubernatura.

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