El no votante insatisfecho

Algunos sostienen que, a menor participación en las elecciones, crecen las probabilidades de triunfo del PRI. Llaman a votar para evitar que el partido en el poder se beneficie con el abstencionismo o con el voto nulo.

Sin embargo, su argumento es válido siempre que no se quiera un gobierno priista, pero no explica las razones por las que las demás opciones son mejores.

Anular el voto o abstenerse de votar reflejan descontento, hartazgo y, en cierto sentido, desolación. Que algunos lo quieran llamar antidemocrático es cuestión harto debatible.

Quienes llaman a votar implícitamente sostienen que alguna de las opciones debe satisfacer al votante, cuando la realidad de este México no es solo de descontento con los partidos, sino con un sistema en el que hay un dispendio escandaloso del dinero de los mexicanos y que no ha logrado consolidar partidos políticos más democráticos ni más competitivos.  Además, no a todos gusta la idea de votar por opciones que no los satisfacen, más allá de quién se beneficie con la nulidad del voto o la abstención. Que el PRI se beneficie con un 3% ó un 4% si el abstencionismo crece, es en realidad una cuestión secundaria.

Abstenerse de votar o hacerlo anulando el voto es el derecho de quienes saben que el voto refleja una igualdad política, pero que también legitima un sistema. Es el derecho de quienes no quieren seguir legitimando con su voto este sistema y las opciones que está ofreciendo (hablo específicamente de este sistema, de este reparto descarado de miles de millones de pesos, sin reparar en su origen; de la debilidad de un árbitro y de partidos que violan la ley con cinismo).

Finalmente, abstenerse o anular son formas de expresar que las opciones que se ofrecen son antidemocráticas (las que están infiltradas por el crimen organizado), inconstitucionales (las que rebasan los topes de gasto de campaña, y en ello casi todas se engloban) o las ofrecen cosas poco creíbles o recetas que han fracasado en el pasado.

Anular o abstenerse no es beneficiar al PRI; es una forma  distinta de decir que este sistema de partidos y reparto de dinero (de nuestro dinero) no gusta. Es una forma en la que se expresan quienes creen merecer un mejor trato de parte de todos los partidos políticos.

Entiendo que quienes anulan su voto o se abstienen de votar no es que quieran un régimen priista; es que aspiran a un régimen democrático y su ausencia en un proceso implica precisamente el rechazo a las opciones ofrecidas. Están en su derecho. Las opciones no priistas tampoco los convencen.

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